Ya sabemos que el
Festival de Cine de San Sebastián anda pobrecito últimamente en cuanto a
glamour y estrellas, y eso que por su marco incomparable, el paseo de la Concha, la playita, el mar, el Kursaal... podría tener un rollo de lo más molón con azul, actores, actrices y bikinis al más puro estilo Cannes. Pero nunca ha sido su rollo. Y no hay tanta pasta, claro. Aunque, eso sí, en sus buenos tiempos por Donostia pasaron (relajados, no como en Cannes, siempre tan descontrolado)
Gregory Peck,
Robert Mitchum,
Bette Davis,
Alfred Hitchcock... ¡qué se yo!, la plana mayor del firmamento. Y algo más reciente uno recuerda a
Pacino,
De Niro,
Tarantino,
Coppola... ¡¿dónde queda aquel brillo?!
Este año la cosa no va a estar tan chunga como en el lamentabilísimo año en que
Cuba Gooding Jr fue la persona más conocida a nivel internacional que pisó la Bella Easo. Qué tristeza. No, este año pasarán por el Zinemaldi nombres como
Viggo Mortensen o
Richard Gere o
Demi Moore o
Samuel L. Jackson. Eso ya es otra cosa. No es Venecia, con sus
Pitt,
Clooney,
Theron, etcétera etcétera etcétera... pero algo es algo. Veremos si también aparecen nombres como, por ejemplo,
Michael Caine. Tener a Caine es tener al primer
Alfie, coño, y eso no es moco de pavo.
La cuestión es que todavía faltan seis días y hay que ser paciente, y darle un voto de confianza al Zinemaldi. El día 29 habrá tiempo y espacio para criticar, en caso de que sea necesario.

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