Fiestas, borracheras, adicciones

Así de diáfano, el titular. De un tiempo a esta parte
Kirsten Dunst está sabiendo involucrarse en proyectos cuando menos interesantes o de certero funcionamiento en taquilla. Ahí está
María Antonieta para satisfacer su lado
arty o la saga de
Spiderman para mantener su cuenta bancaria plagadita de ceros a la derecha. Pero mientras que la audiencia adora a Kirsten, sus vecinos no pueden verla ni en pintura. Ni en carteles en marquesinas. Y, sobre todo, ni en su propia casa, a ser posible.
Así lo han hecho saber varias de las familias de residencia cercana a la de Kirsten Dunst en Londres, y es que, según han argumentado como causa principal de sus quejas, a la rubia americanita no se le ocurre otra cosa que, noche tras noche, cerrar sus jaranas y fiestas varias invitando a todo quisque a su casa. El índice de decibelios debe ser brutal. Y el de alcohol, fumatas turbias y demás, imagínense.
Veremos en qué queda todo esto, pero entre aflojar la mosca para buscarse una nueva guarida o dejar de salir de juerga, yo ya imagino con qué se quedará la Dunst, tan animada ella......
Bueno, pues que pasó la noche en el calabozo y ahora tendrá que hacer frente a un juicio la mar de majetón. De estos que dan portaditas y entradas en blogs como estes. A la Lohan, que parecía haberse rehabilitado y tal y cual (ya os avisamos aquí que no daría para mucho), la detuvieron en Los Angeles conduciendo a toda hostia y trazando tantas eses que si lo haces aposta es para darte un premio. Borracha, claro. Fumadísima, como no. Y con restos de coca en los bolsillos. Sólo restos, ya.
En definitiva, que ante un disparate más de la imbécil de Lindsay Lohan, lo único que podemos hacer es regodearnos con su ficha policial:

...

Eso parece, chicas. Y chicos. De un tiempo a esta parte parece que medio Londres ha visto al bueno de
Jude Law al menos una vez en más que dudosa situación, a altas horas de la madrugada y siempre cerrando los bares. Nunca con paso recto y siempre con una mano ocupada. Asiendo una botella, se entiende. El caso es que incluso amigos de Jude han confirmado que empiezan a estar preocupados con el tema y que esta afición al bebercio, ojo, podría no ser cosa nueva.
Según dicen, en su época de maridito de
Sadie Frost el muchacho ya tuvo problemas de perfil etílico, algo que tampoco debió ser decisivo en que el matrimonio fuese mal porque bien es conocida la afición de la Frost a todo tipo de vicios, ingestas y demás. En definitiva, que parece que tenemos nuevo miembro en el club. ¡Os mantendremos informados!...

La multiadicta
Lindsay Lohan ha cumplido 21 añitos recientemente. Es decir, en los
Iuesei acaba de hacerse mayor de edad. Sin embargo, ya lleva un rodaje a sus espaldas cargadito de todo tipo de vicios y desmadres. Un repasito a las
noticias de Lindsay que este mismo blog recoge os dará una idea bastante aproximada...
El caso es que la muchacha había previsto y organizado un macrofiestón con más polvos que personas para celebrarlo pero, mala pata, llevando como lleva desde hace unas cuantas semanas bien controladita en un programa de desintoxicación, no le ha quedado más remedio que cambiar de planes. Finalmente, su idea inicial quedó reducida a una pequeña reunión con familiares y amigos, en
petit comité, en una playita californiana. Muchos bañadores, ambiente tranquilo e incluso buenas caras: a la prensa que se acercó a la zona (todo lo que pudo) la Lohan les envió, en gesto de paz, varias cajas de pizza. ¡Qué resaca tan agradable tiene esta chica!
Y es que, efectivamente, a esta repentina tranquilidad, a este sosiego, a este descanso del guerrero, yo le llamo resaca. Claro que sí. Después de casi 21 años metiéndose de todo (desde lo más líquido hasta lo más sólido) la resaca tiene que durar días y días. Como para no. La cuestión estará en descubrir si, cuando caduque ese periodo resacoso, la pecosita se quedará definitivamente tranquila o si volverá a las andadas.
Apuesto por lo segundo....

Volvemos al capítulo de juergas, borracheras y vergüenzas. La neoyorquina
Sienna Miller, a la que pronto veremos en
The best time of our lives, la ha liado en Londres después de no separar sus morros de una (más bien varias) botella de vodka durante prácticamente toda la noche y darse de hostias contra suelo y paredes de la zona VIP de una local de moda. Después de varias caídas, de llevarse por delante una de las plantas decorativas del lugar y de vomitar con amarga generosidad, los camareros recibieron la orden de no permitirle beber ni una gota más de alcohol.
La reacción de la actriz no se hizo esperar: ofrecer 200 dólares a uno de los pingüinos del local para que le permitieran seguir llenando el depósito. El tipo en cuestión, profesional profesional (sub machine gun), se mantuvo firme en su negativa.
Imaginamos que el rebote de la rubia fue de aúpa pero, al menos, mosqueada y de morros dejaría de hacer el ridículo....
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