George Clooney
Para ir rapidito con el tema cinematográfico, de momento lo nuevo de
Ang Lee y
Kenneth Branagh ha gustado, todo lo contrario que
Takeshi Kitano, y ya andan por ahí
Clooney y
De Palma dando guerra. Si quieres algo más de detalle (es lógico, esto parece un telegrama; stop), echa un vistazo por
aquí, información completísima del Festival. Pero nosotros a lo que íbamos: ¡glamour, glamour!
De momento, y como siempre llegando por agua, ya son varios ilustrísimos los que han pisado Venecia estos días, empezando por
Keira Knightley y pasando, hasta la fecha, por
Jude Law y
Michael Caine (presentando la aplaudida
La Huella) o
George Clooney, que ha llegado en defensa de
Michael Clayton, su nuevo esfuerzo de cine peleón y muy concienciado socialmente. Todo eso que tanto le gusta a Clooney entre un
Ocean y otro.
Fotos, para los curiosones y mitómanos en general...



Por cierto, antes de dejar el tema (hasta la próxima, que será dentro de muuuy poquito, baby): Bonito follón con el que ha tenido que lidiar Clooney en rueda de prensa. Le preguntan si tiene un contrato con Nestlé, ya sabéis, una de estas multinacionales a las que luego ponen a parir en todas esas películas tan guerreras y reivindicativas. Clooney dice que no. Pero la misma periodista le recuerda que Nespresso (sí, ese café que anuncia Clooney en tu televisor) pertenece a Nestlé. El amigo George, que es todo un profesional en esto del capote, sin perder su sonrisa ni por un segundo, ha salido con esta: "No voy a disculparme con usted por ganarme la vida de vez en cuando." [¿De vez en cuando?!; ¡es mi ídolo!] Y sigue: "La verdad es que conozco muchos trabajos que la gente biocotea en ciertos países, ya sabe, Sudán... Así que no voy a tratar de reconciliar esas dos respuestas. Yo trabajo... bueno, realmente no tengo una respuesta para usted, a este tipo de pregunta irritante..."
Bien. Capotazo y siguiente toro.
...

Ajusten su imagen. Ese de ahí detrás es
George Clooney, en la piel del abogado que da nombre a la película:
Michael Clayton. La película la dirige y escribe
Tony Gilroy, habitual plumilla de la
saga Bourne. Lo que se avecina es un drama de picapleitos, aunque a lo que parece, más centrado en las movidas de su cool protagonista que en los vericuetos legales de rigor. Veremos... El cartel, de momento, es todo un acierto. Original y certero....
... pero nunca se sabe, vamos. Y es que el buen cine de género siempre nos ha enseñado que al buen ladrón, ya en el retiro, siempre le surge un último y apetecible trabajito, de cuantioso botín a la par que problemático. Pero si a esto le sumamos que para Ocean y compañía ningún golpe parece problemático, los pros superan con creces a los contras. En definitiva, que
George Clooney ha repetido en Tokyo (enésima parada en su periplo internacional promocionando
Ocean's 13) que no tiene ninguna intención de volver a dar vida al estilosísimo e infalible Danny Ocean. Que hacer una peli con tantas estrellas es complicado, por muy amigos que sean todos, que esto, que lo otro...
Pero lo otro es que Weintraub, que no es el nombre de un medicamento para la descomposición estomacal, si no el apellido de un productor llamado Jerry, productor de la saga Ocean, para más señas, ha reconocido que va a echar el resto porque, antes o después, Ocean vuelva a tirar de teléfono y llame a Rusty, a Linus, a Basher... a toda la tropa, y la líen gorda, de nuevo. A los que no les guste, sencillita solución: ¡no vayáis al Cine! El resto estaremos encantados.

...
Si no me equivoco,
Goeorge Clooney andaba ya por los cuatro spots rodados para Martini. Con el que ahora nos llega, serían cinco. Pero claro, esos son más bien los que hemos podido disfrutar en España. En Estados Unidos seguramente haya caído algún que otro spot más.

El ultimísimo de todos, el que ahora podemos cazar en nuestras televisiones, ha sido rodado nada más y nada menos que por Robert Rodriguez (el chicano perpetrador de
Grindhouse o
Sin City) y acentúa el tono jocoso de los últimos convirtiendo a Clooney en Giorgio, un Rodolfo Valentino de los 60 que levanta pasiones entre las damas y copas de Martini como si fueran líquido reconstituyente. Pero claro, el pobre Giorgio (al que con ese bigote sólo faltarían un par de orejas modelo Dumbo para clavarlo a Clark Gable, pero clavarlo tal cual) no encuentra hielo en la cubitera. ¿Alarma? Jamás: Siempre hay una morenaza dispuesta a echarle huevos al asunto...
Martini baby, queridas....
A
Vanity Fair le encanta acompañar sus sucesivos números con especiales dedicados a muy diferentes cuestiones, habiendo visto recientemente publicados los Hollywod Issue, Green Issue, y varios otros. Ahora toca un Especial dedicado al continente africano, una apuesta solidaria nacida de la mente nerviosa de
Bono (sí, el de U2) y que se ha plasmado a modo de portada en... 20 portadas. Todas ellas, como suele ser ya casi norma en Vanity Fair, firmadas por la fotógrafa
Anne Leibovitz.
Para las instantáneas se han prestado desde rostros de la política norteamericana a figuras públicas de todos los ámbitos, social, cultural, tal, y cual. Y cinematográfico, también, como no.
George Clooney, o
Brad Pitt. Por ejemplo. O
Danny Ocean y Rusty Ryan, como prefieran.
Y hablando de ejemplos, os dejamos como muestra una de las comentadas portadas, con Pitt y
Djimon Hounsou (protagonista de
Amistad o la más reciente
Diamante de sangre) con cara de famosos preocupados por los males del Mundo.

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