Póngame un Danny De Vito, por favor
La noticia es jugosa, nunca mejor dicho. Pero para un más completo entendimiento, relatemos los hechos en estricto orden cronológico. Todavía recordamos, sí, aquella tremebunda entrevista televisiva en la que Danny De Vito apareció completamente taja en plató, soltando todo tipo de coñas pasadas de rosca y reconociendo, con una sonrisa de lo más cachondona, que "sabía que los últimos siete limoncellos no me iban a sentar bien..." Un crack. El tipo, tuvo que confesar, se había tirado toda la noche de juerga con su amigo del alma, George Clooney, ya ven, el guapo y el feo, el alto y el bajo; como prefieran. Una pareja de lo más explosiva... y aficionada al limoncello italiano. Después de aquella descacharrante entrevista, los efectos secundarios sobre la imagen de De Vito resultaron ser inversos a lo que pudiera esperarse; vamos, que parece que a todo el mundo le hizo gracia la tontería. Y es que, después de todo, admitir públicamente que te vas de juerga con George Clooney tiene que ser algo que, sí o sí, suba tu popularidad. Lo que no podía esperarse es que, a raiz del show de De Vito, subieran espectacularmente las ventas de limoncello en Estados Unidos. Ante esto, el viejo Danny ha debido pensar: esta es la mía. Y a partir de ahora, queridos amigos, cuando sentéis vuestras santas posaderas ante la enésima barra de la noche, podréis pedir al barman con una sonrisita impaciente en vuestras bocas: Póngame un Danny De Vito's Premium Limoncello, por favor. Así, tal cual, con todas las letras. Ese es el rimbombante nombre de la nueva marca que De Vito ha sacado al mercado. Por su bien empresarial, claro, esperamos que no le dejen pasearse cerca de la fábrica. El truco es producir y vender, no producir y, joder, qué rica está, dame otra; señor De Vito, no debería... ¡¡¡Que me des otra he dicho, coño!!!¿A que me parezco a Alfredo Landa?
...



