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Tarantino y Rodríguez eligen sus 10 carteles preferidos
Lo que ya decíamos. Grindhouse va a ser una oda a la casquería, pero Tarantino es incapaz de frenar su vena cool y así lo estamos comprobando durante la potentísima campaña promocional de la película. Ahora, y animados por Entertainment Weekly, tanto él como su amigo del alma y socio inseparable Robert Rodriguez eligen los -a su juicio- diez mejores carteles de la historia del Cine. Básicamente, mucho cartelito cool de dibujo a mano, y mucha mucha muchísima serie B. En definitiva, los cinco elegidos por Tarantino son: Coffy; El desafío de las águilas; Último tren a Katanga; Thriller (they call her One Eye); El mundo está loco, loco, loco Los de Rodriguez: The road warrior; Scanners; 1997: Escape de Nueva York; Dawn of the dead (Zombi); Posesión infernal...“Grindhouse” y su corazoncito cool
A Tarantino le mola la casquería tanto o más que al gran gran gran Jess Franco, y el que no se lo crea lo va a flipar con Grindhouse. Pero el bueno de Quentin tiene que hacer convivir ese ímpetu sangriento, en el fondo de su corazoncito, con un espíritu cool que siempre busca su hueco y pugna por salir a flote. Y, a menudo, lo consigue. Es evidente que Reservoir dogs salvaba esa necesidad con el aspecto molón de sus gangsters uniformados de traje y corbata, y Pulp fiction tiene un puñado de escenas que son un tratado mayúsculo, casi una definición, del cine cool. En Kill Bill la cosa parecía más complicada, pero ahí han quedado detalles como la nieve, las dos rivales y la Esmeralda Suite sonando a todo trapo; Uma Thurman con su mono amarillo, o la propia Uma y el señor Carradine dándole elegantemente al palique antes de una no menos elegante pelea final, sin levantar sus culos de la silla. Lo que decía, es el corazoncito cool de Tarantino, que de tanto en cuanto logra ganarle la batalla a sus vísceras. Si con Kill Bill la cosa parecía ya difícil, con Grindhouse se antoja algo más que improbable. Pero tranquilidad, paciencia, ¡fe! Ese tráiler con esa voz tan de serie B, esa deliciosa serie B, con esas letras rojas, enormes, y ese toque nostálgico, ese pase doble, dos películas por una sólo en Grindhouse... ay, todo eso demuestra que el invento lo ha parido la mente dual de Tarantino, por mucho que Robert Rodriguez aporte su descerebrado granito de arena con la primera de las dos historias. La película será gore, bruta, lo que haga falta y más (aunque en el segmento de Tarantino seguramente encontremos varias de sus golosinas y diálogos habituales), pero la campaña promocional está siendo de lo más festiva y disfrutable. Como muestra, dos botones. ...El oso y el león
La Administración Bush se pone tonta (en su estilo; una vez más) y no estima que el oso polar deba figurar en la lista de especies protegidas en peligro de extinción. No, no te has confundido de url, estás en Vanity Film. Pero es que Leonardo di Caprio -ese actor que empezó como niño televisivo, pasó a ídolo de quinceañeras, de ahí a actor, poco a poco a mejor actor y ahora a activista por causas medioambientales- ha decido ceder su imagen en una más de las múltiples campañas que viene protagonizando para concienciar al mundo, oh, yeah, de que el calentamiento polar no es un calentón de cuatro fumetas, sino un riesgo, un futuro ya casi presente. Y no podíamos dejar de contároslo.
Los osos polares son sólo una de las especies que podrían irse al carajo con la broma, y el nacimiento en el zoo de Berlín de Knut, un osito polar muy muy mono, se ha convertido ya en un símbolo de la lucha de los distintos grupos ecologistas por ser tomados en serio. El cachorrito es prácticamente un fenómeno de masas, como podréis comprobar si os pasáis por Vanity Fair. La verdad es que a uno, cuando ve la foto del susodicho Knut, se le borra el cinismo y la recoña de un plumazo. Y es que... es tan, tan, tan bonito......






