28-02-2007 admin
No pretendo hacer una presentación rimbonbante, el extenso saludo al uso, la bienvenida verborreica de rigor. La clase y la presencia que la aporten los inminentes protagonistas de cada noticia, cada artículo y cada foto. Las palabras, a modo inaugural, si os parece, se las reservo a una mente (y lengua, y pluma) más brillante. La de Oscar Wilde:
«No voy a dejar de hablarle sólo porque no me esté escuchando. Me gusta escucharme a mí mismo. Es uno de mis mayores placeres. A menudo mantengo largas conversaciones conmigo mismo, y soy tan inteligente que a veces no entiendo ni una palabra de lo que digo.»
Sirva como bienvenida y comienzo. Salud.