31-03-2007 admin
Gael García Bernal ha aportado de repente un puntito de interés a un proyecto de lo más descorazonador: La adaptación (se me antoja que casi imposible, en condiciones de calidad) de la obra maestra (y su única novela, por cierto) de Juan Rulfo: Pedro Páramo
. Un pedazo de libro, diferente, brillante, con un nivel de lecturas y de líneas temporales que hace que su adaptación al cine sea prácticamente una quimera. Y más en manos de alguien tan limitado como Mateo Gil (coguionista de Tésis, director de Nadie conoce a nadie
).
Con semejante nombre comandando la operación, mi confianza es nula. Tanto, que apuesto libremente a quien se atreva (sin locuras, no pienso apostar el coche) a que Gael acaba echándose atrás y desentendiéndose del proyecto. He dicho.