18-02-2009 admin
Seguimos calentando motores . Ayer, el grandísimo e inimitable Mickey Rourke
, ese hombre que un día fue un sex-symbol y hoy es un cruce de Elton John y un Fraggle Rock -nominado al Oscar por El Luchador
, eso sí-, tuvo un ligero encontronazo con las fuerzas del orden en un aeropuerto cuando se disponía a coger un vuelo de vuelta a los Estados Unidos. Punto de partida: Heathrow, Londres.
Sin embargo, si de Rourke otrora conocimos historias dispares, desagradables algunas, simplemente enloquecidas otras, esta vez la cosa es abiertamente extravagante pero lejos de borracheras, peleas de boxeo o dedos cortados (madre mía, ¡qué curriculum el de este tío!): Al bueno de Mickey le detuvieron por exceso de equipaje, cuando pretendía embarcar con 36 kilos de zapatos en su maleta. ¿Para qué? Vaya usted a saber. Este tipo desde que le dio por meterse a boxeador sigue pelín tarado, y buscar explicaciones racionales a sus acciones es como alimentar un Bugatti con leche: un sinsentido.
Rourke fue investigado como mandan los cánones, y poco más se sabe más allá de que el número aproximado de pares de zapatos rondaba los 40 y, para mayor misterio, todos muy similares. Al final, asunto solucionado, y tanto él como sus zapatos están ya de vuelta en casita.
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