08-09-2007 admin
Vamos a ver; os pongo en antecedentes: Sienna Miller, junto a su hermanita, sacó recientemente una nueva marca de trapitos, tendencias y demás (otra que se apunta a diseñar, sí; antes les gustaba cantar, ahora les tira más hacer de Versace). Twenty8twelve, se llama la marca de marras. El caso es que la Miller convocó hace unos días a la prensa para presentar una nueva tienda en Londres. Hasta aquí, todo bien.
Ya en plena presentación, los periodistas no perdieron oportunidad de asediar a Sienna con todo tipo de preguntas sobre su movidísima vida privada. Que de privada tiene poco, a menudo. Pero la Miller había estado de confidencias con la botella, antes de la rueda de prensa, y fue subiendo el tono de sus respuestas hasta que explotó y despachó a todo quisque con un espectacular: “¡Fuera de aquí! ¡Nos veremos en los juzgados, malditos violadores!”
No pude más que soltar una sonora risotada cuando me enteré de toda esta trifulca, y nada me encantaría más que a la Miller le diera por beber aún más y en su ya casi eterna melopea intentase presentar algún tipo de denuncia. ¡Pagaría por ver y escuchar la etílica exposición de esa denuncia! En fin… un capítulo más en la cada vez más vergonzosa carrera pública de una actriz que, lástima, tiene una carita que decía todo lo contrario: Dulce dulce. Pero resulta que no.