19-06-2007 admin
Volvemos al capítulo de juergas, borracheras y vergüenzas. La neoyorquina Sienna Miller, a la que pronto veremos en , la ha liado en Londres después de no separar sus morros de una (más bien varias) botella de vodka durante prácticamente toda la noche y darse de hostias contra suelo y paredes de la zona VIP de una local de moda. Después de varias caídas, de llevarse por delante una de las plantas decorativas del lugar y de vomitar con amarga generosidad, los camareros recibieron la orden de no permitirle beber ni una gota más de alcohol.
La reacción de la actriz no se hizo esperar: ofrecer 200 dólares a uno de los pingüinos del local para que le permitieran seguir llenando el depósito. El tipo en cuestión, profesional profesional (sub machine gun), se mantuvo firme en su negativa.
Imaginamos que el rebote de la rubia fue de aúpa pero, al menos, mosqueada y de morros dejaría de hacer el ridículo.